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COMUNIDADES ENERGÉTICAS EN UN ECOSISTEMA VIRTUAL

Uno de los grandes desafíos de las Comunidades Energéticas es traducir datos complejos —balances energéticos, flujos de generación y consumo o escenarios de demanda— en información comprensible y útil para todos los agentes implicados. Aunque estos proyectos se apoyan en modelos matemáticos y herramientas avanzadas de análisis, sus resultados no siempre son fáciles de interpretar para la ciudadanía, las empresas o incluso para l@s gestores que participan en ellos. En este contexto, la visualización avanzada y las tecnologías inmersivas se convierten en aliadas clave para acercar la energía compartida a las personas.

En el marco de las iniciativas de nuestro Ecosistema e impulsado por ITCL estamos desarrollando un ecosistema virtual basado en una comunidad energética. La herramienta permitirá representar de forma visual e intuitiva su funcionamiento. Este entorno integra a los distintos tipos de participantes —prosumidores, gestores y otros agentes del sistema— y muestra cómo se distribuyen los flujos energéticos en función de los aportes individuales de cada uno, bajo diferentes escenarios de generación y demanda.

La solución se basa en un entorno tridimensional navegable, diseñado para ser utilizado con distintos dispositivos de realidad aumentada y realidad mixta, y con varios niveles de inmersividad. Gracias a esta aproximación, los datos numéricos y los balances energéticos dejan de ser tablas o gráficos abstractos para convertirse en elementos visuales, fácilmente explorables por el usuario. De este modo, es posible comprender de un solo vistazo cómo se comporta la red energética de la comunidad, qué impactos tiene cada decisión y cómo varían los resultados ante cambios en el consumo o en la producción renovable.

Este ecosistema virtual no solo tiene un valor pedagógico y divulgativo, sino también un claro potencial como herramienta de apoyo a la toma de decisiones. La posibilidad de simular escenarios futuros facilita la planificación, mejora la transparencia y refuerza la confianza entre los miembros de la comunidad energética, al hacer visible el impacto real de la colaboración y del reparto de energía. La integración de tecnologías inmersivas en el ámbito de la transición energética nos permite acercar la innovación digital a modelos energéticos más participativos, eficientes y comprensibles.